Habla Phy Gyna
"De la mano de la Diosa fui a dar con una curiosa compañera, una nigromante poco entrada en esas oscuras artes; de lo contrario habría durado menos que una flecha en mis manos. El resto del grupo lo formaba un pequeño ladronzuelo al que un lobo le quito su pequeña vida poco después de salir de Galador y un gran caballero que tubo una terrible muerte a manos de un troll. Al caballero Dorian lo hubiéramos salvado pero era tan fuerte como tozudo y murió sin conseguir gloria alguna."
"Teníamos como objetivo llegar a Hoth a socorrer a lord Gilean que era el señor de Hoth y un gran amigo de Sir Dorian pero un naufragio nos dejo a tantos días de marcha que perdí por completo el sentido del tiempo entre las cavernas. Todos decían que el naufragio fue por mi culpa que mate un albatros, normal que los marineros pensasen eso pero ese ave no era como las demás, tenía un aura maligna a su alrededor, lo juro y mis compañeros debieron creerme, pero ahora poco importa pues todos están muertos".
Los días pasaron y al final llegamos a la corte de Sir Gilean. A nuestra comunidad de héroes se nos unió un clérigo mezquino de ese dios al que adoran, un gran caballero de la corte y un siniestro elfo.
Los días pasaban y no teníamos progresos por eso un día nos apresaron la guardia de Sir Gilean; ¿Quien se han creído que son para poner a una hija de la Diosa la mano encima? Ahora sus viudas lloran desconsoladamente la perdida de tantos caballeros. Pero yo lloro aun más la perdida de mi felino compañero.
Creo que me estoy precipitando con los hechos, os diré como sucedieron estos acontecimientos realmente.
Llevábamos días esperando poder hablar con Sir Gilean pero él una y otra vez permanecía encerrado tras las puertas de su palacio, pero las pruebas nos llevaban directamente a él, así que nos envió a su guardia personal con la única misión de encerrarnos en los calabozos para que no sacásemos a la luz nada de lo que teníamos investigado. Éramos cuatro contra veintes y ellos iban bien armados mientras que nosotros no teníamos más que una daga cada uno, pero aun así no iba a permitir que me encerrasen. Sacamos nuestras dagas Shinué y yo y nos lanzamos contra los dos guardias que teníamos delante pensando en que Tomaso y Bertus atacarían a los que estuviesen en nuestra retaguardia; pero no fue así.
Mientras nosotros nos batíamos contra la vanguardia Bertus se arrojo al suelo para salvar el cuello, un cobarde vale menos que la flecha que lo atraviesa y Tomas arremetió contra nosotros; si un cobarde no vale nada, imagínense lo que puede valer un traidor, en mi tierra al los traidores se les desolla vivos y se les encierra en el hueco del tronco de un árbol poniéndole una zarza alrededor para que no pueda salir.
Al final caímos en el combate pero no sin antes llevarnos a una veintena de la guadúa. Esa misma noche un hombre encapuchado nos saco de los calabozos y partimos dirección La Torra Blanca, pero nunca llegamos pues por diversas circunstancias llegamos a PuebloRoble y el resto de la historia ya la conocen.
Solo cabe decir que el caballero Tomaso murió a manos de sus compañeros de oficio ahorcado en las murallas de Hoth, pero su fantasma sigue vagando por las cercanías de nuestra compañía.
Heroes de PuebloRoble
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